La crisis política que vive Perú desde el miércoles continuó este viernes con protestas en Lima y otras ciudades del país. 

Este lunes, un grupo de manifestantes atacó y trató de asaltar el aeropuerto y una planta láctea en Arequipa, para exigir la convocatoria de elecciones y el cierre del Congreso. 

De igual manera cientos de personas se congregaron en diversos puntos de la capital peruana, las carreteras que van hacia el sur y el norte de Lima fueron bloqueadas con barricadas levantadas por grupos de manifestantes, principalmente del sector agrícola. 

Las protestas se producen dos días después de que el presidente Pedro Castillo fuera destituido por el Congreso, luego de que el mandatario anunciara la disolución del legislativo. 

En un mensaje de madrugada este lunes, la presidenta de Perú, Dina Boluarte, declaró estado de emergencia «en las zonas de alta conflictividad social» y presentó ante el Congreso una propuesta de adelanto de las elecciones generales a abril de 2024, dos años antes de lo previsto. 

Estas medidas responden a las protestas registradas en varias partes del país, que dejaron hasta este lunes al menos 4 muertos en enfrentamientos con la policía, y que se desataron tras la destitución de su predecesor, Pedro Castillo, el pasado miércoles, 7 de diciembre. 

El Congreso celebró una sesión de emergencia el domingo para discutir la crisis pero ésta tuvo que ser suspendida tras una agresión entre legisladores. 

En el centro de ello, está el pulso permanente entre el presidente de turno y el Congreso, que, como explicaba el corresponsal de BBC Mundo en el país, Guillermo D. Olmo, «ha convertido la opción de la vacancia en una especie de espada de Damocles que pende permanentemente sobre la cabeza del presidente y que puede caer sobre él en cuanto en el Congreso se reúnan los 87 votos requeridos». 

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